MAGRITTE

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jueves, 24 de mayo de 2012

La adolescencia adelantada: Un grito precoz


Los expertos han comprobado que las alteraciones hormonales que sufren los adolescentes cada vez tienen lugar antes: a los 8 o 9 años, y no a los 11. ¿Las causas? No se saben exactamente, pero los científicos tienen diversas teorías inquietantes


La pediatra norteamericana Marcia Herman-Giddens advirtió, ya en los años 80, que las cuentas no cuadraban. A su clínica de la Universidad de Duke (Carolina del Norte, Estados Unidos) comenzaron a llegar pequeñas de 8 y 9 años que ya mostraban cierto desarrollo mamario y vello púbico, dos síntomas que anuncian que la pubertad ha dado el pistoletazo de salida. ¿Tan pronto? Demasiado: según las cifras que se habían dado por buenas desde los 60, y que todavía hoy recoge la Organización Mundial de la Salud, la adolescencia transcurre entre los 11 y los 19 años.

Intrigada, Herman-Giddens realizó un estudio de gran alcance: analizó a 17.000 pequeñas y vio que la edad media de comienzo de aparición de los pechos era, entre las blancas, de 9,96 años; y de solo 8,87 años en la comunidad afroamericana. El artículo apareció publicado en 1997 en la revista Pediatrics (la biblia del ramo) y provocó un gran revuelo social y entre los especialistas en endocrinología.


Ahora, nuevos estudios han venido a cerrar años de polémica. La misma publicación científica ha recogido nuevos datos aún más significativos: a la edad de 7 años, el 10 por ciento de las niñas blancas en Estados Unidos había empezado su desarrollo mamario. Una cifra que se elevaba hasta el 23 por ciento en la comunidad afroamericana y un 15 por ciento entre las de origen hispano. El concepto de 'normalidad' en ese confuso e inabarcable concepto que es la pubertad está cambiando. Mejor dicho: ha cambiado ya. Y el léxico de los especialistas busca maneras de abarcar la transformación.


Desde un punto de vista clínico se distinguen en este sentido dos situaciones claramente diferenciadas: la pubertad precoz y la pubertad adelantada. La primera sería la que se produce antes de los 8 años. Puede tener consecuencias más graves que la pubertad adelantada (aquella que arrancaría entre los 8 y los 9 años), pero tiene una ventaja con respecto a esta última: tiene tratamiento, a base de hormonas que frenan los cambios en el organismo. Aunque hay que actuar con celeridad: en el caso de las niñas, no hay nada que hacer una vez que se ha producido la primera menstruación.


«No hemos notado un ascenso significativo de la pubertad precoz», explica Lourdes Ibáñez, endocrinóloga del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. «Lo que vemos mucho más a menudo en la consulta son padres preocupados por una pubertad adelantada, que no es ni normal ni precoz». En efecto, los especialistas coinciden en no levantar las alarmas por la llamada 'pubertad precoz'. Poco frecuente, aunque hay casos llamativos, como el de la pequeña Aisley Sioux, de Fort Collins (Colorado, Estados Unidos): hoy, a sus 9 años, luce las curvas de su madre, sus ojos, su pelo... A los 6 ya había comenzado a aparecer el vello en el pubis y en las axilas, poco después llegaron la primera menstruación y un largo peregrinar de médicos que poca ayuda aportaban. Hoy, su madre tiene un blog de significativo nombre para ayudar a otros progenitores en casos similares: www.thegirlrevolution.com.


Más generalizada es esa pubertad adelantada, ni normal ni precoz, de la que habla la doctora Ibáñez. Esa que empieza a los 8 años. En Europa se utiliza como referencia otro estudio, publicado también en la revista Pediatrics, pero realizado esta vez por un equipo de investigadores del Hospital Universitario de Copenhague. Conclusión: la edad media de inicio de la menarquia (la primera menstruación) se ha adelantado un año en los últimos 15 años. Mientras que otros estudios recogen que hace 150 años las mujeres alcanzaban su madurez sexual a los 17. ¿Causas de este adelanto? «Nadie lo sabe exactamente», afirma Lourdes Ibáñez. «Hay muchos factores que influyen. La genética no puede haber cambiado en tan poco tiempo, pero la epigenética es nueva: tus genes son los mismos, pero se dan determinadas circunstancias ambientales que hacen que se comporten de distinta manera».


La obesidad es uno de ellos. Y en este aspecto los pequeños españoles, con una tasa de obesidad del 20 por ciento (y un 44,5 con sobrepeso, según un reciente estudio publicado por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad), tienen más 'papeletas' que sus pares europeos. La clave podría residir en la leptina, una hormona desconocida hasta fechas relativamente recientes (se descubrió en experimentos con ratones en 1994) y que se produce mayoritariamente en las células grasas. Parece demostrado que la leptina interviene en la regulación del inicio de la pubertad, al menos en las chicas: esta hormona sería la que informaría al cerebro de que ya existe un índice de masa corporal suficiente para iniciar el proceso de transformación hacia el mundo adulto.


Pero no es solo cuestión de peso, sino de cuándo y cómo se haya ganado. Así, la doctora Ibáñez menciona la influencia que tiene en una pubertad adelantada el nacer con bajo peso una tendencia creciente debido a la avanzada edad de las madres y un mayor número de tratamientos de fertilidad y ganar los gramos que faltan con rapidez tras el parto. También se ha comprobado que los pequeños adoptados tienen mayor tendencia a un adelanto en la pubertad: parte de la explicación radica en el cambio alimentario, al pasar de una dieta nutricionalmente pobre a las comodidades de su nuevo hogar.


Otra de las causas que barajan los especialistas es el papel de los químicos ambientales, que podrían alterar el funcionamiento normal del organismo. Por ejemplo, los estrógenos presentes en algunos productos de aseo o los filoestrógenos de productos derivados de la soja. O los llamados 'disruptores endocrinos' que pueden aparecer en plásticos, plaguicidas u otros compuestos empleados por la industria agroalimentaria. El problema es que inciden en la comunicación normal en el denominado 'eje hipotálamo-hipofisario-gonadal', es decir, en la cadena de mensajes químicos que ponen en marcha la pubertad.


Desde un punto de vista biológico, esta arranca cuando el hipotálamo comienza a segregar la hormona GnRH (ver gráfico de la página 20). Al hacerlo, anuncia a ovarios y testículos de que ha llegado la hora de producir las hormonas sexuales: la testosterona y los estrógenos 'inundan' así el organismo de chicos y chicas, respectivamente. Es, además, la época en que se produce un mayor incremento de nuestra masa ósea. Durante la pubertad, se genera el 45 por ciento del contenido mineral óseo. Esto explica una de las mayores preocupaciones de los especialistas: la posible disminución de la talla final como consecuencia de una pubertad adelantada. El 'estirón' se produce antes de tiempo, pero se comporta de manera irregular y se ha visto que podría dar lugar a una talla de hasta 5 centímetros más baja de la que correspondería genéticamente. Otro de los riesgos es una mayor posibilidad de desarrollar cáncer de mama en las chicas, como consecuencia de una exposición prolongada a los estrógenos que el cuerpo comienza a producir antes de tiempo.


Ocurre, además, que no solo se está adelantando el inicio, sino que el final de la adolescencia se está retrasando, con lo que puede durar hasta 10 o 12 años. «Se prolonga una etapa en la que el cerebro es especialmente vulnerable», explica Natalia López Moratalla, catedrática de bioquímica y biología molecular de la Universidad de Navarra. Los cambios hormonales ponen en marcha «una onda de maduración cerebral que empieza en la nuca y arranca hacia delante y hacia arriba hasta llegar a la frente». El cerebro, 'a media cocción' hasta entonces, culmina su desarrollo en un proceso que puede ampliarse hasta los 20 años. Aunque pueda parecer paradójico, la cantidad de materia gris se reduce en el proceso; pero al mismo tiempo se crean unas mejores conexiones cerebrales. Esas conexiones son, como dice gráficamente la especialista, 'el cableado' de nuestro cerebro, que durante este periodo es muy sensible a nuestra experiencia vital: de ahí que ciertas conductas de riesgo asociadas con la adolescencia -como puede ser la experimentación con drogas o con alcohol- tengan consecuencias sumamente negativas en la maduración definitiva de nuestra estructura cerebral. «Se incrementa el riesgo de enfermedades psiquiátricas, como la depresión, las fobias o incluso la esquizofrenia. Parece un discurso muy negativo, pero soluciones hay», reflexiona Natalia López, quien destaca, por ejemplo, la importancia de que los pequeños cuenten con núcleos de solidaridad en su entorno: amigos con los que practicar el deporte o fomentar su curiosidad artística. Al mismo tiempo explica la diferencia entre chicos y chicas. «En ellas hay, en este periodo, una mayor comunicación entre los dos hemisferios, con una utilización más intensa del lóbulo temporal, que es el que procesa las emociones». Por ello, las jóvenes adolescentes tienen más memoria emocional y son más sensibles a trastornos de estrés postraumático que los chicos. En ellos se incrementan los receptores del llamado 'complejo amigdalino', que participa en la agresión y la ansiedad y está conectado a su vez con el lóbulo prefrontal, que se ha asociado con trastornos del ánimo.


Para Gonzalo Morandé, jefe de servicio de la unidad de psiquiatría y psicología del Hospital Universitario Niño Jesús: «Nunca como ahora ha habido una apropiación tan intensa y masiva de los modelos de comportamiento de los adultos». Influyen muchos factores: pasan más tiempo con ellos; la televisión, ávida de emociones fuertes, renueva sus guiones con conductas poco normalizadas. «¿Es normal que una profesora tenga un rollo con su alumno?», se pregunta retóricamente. Especialmente preocupante para la catedrática es la reducción de la edad de juego: «Desde que empezamos a investigar, ha bajado de los 14 a los 11 años». La infancia se reduce y cambia el contexto de socialización: del juego en el parque a la discotecalight para menores, el paso siguiente: el botellón. «Los pequeños tienen acceso a conductas de libertad sin el correlato de responsabilidad que correspondería, y la diferencia entre madurez biológica y social se dilata», explica.


La conclusión es clara: la dieta, el entorno social, los agentes químicos que ingerimos o alcanzan nuestro organismo... todo ello ha contribuido a que los pequeños den el salto a la edad adulta de manera prematura, sin que su cabeza ni su cuerpo estén preparados para ello. No es una condena, pero sí una señal de alarma a la que conviene prestar atención. Los especialistas, desde psiquiatras a endocrinos, aconsejan acudir cuanto antes a su consulta. La pubertad precoz tiene tratamiento; la adelantada, no, pero un correcto seguimiento por parte del experto puede evitar problemas. 

Daniel Méndez. Fotografía Antón Goiri 

domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Existe Dios?





Un Joven llamado Albert Einstein


Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta.
-¿Dios creó todo lo que existe?

Un estudiante contestó valiente:
-Sí, lo hizo.
-¿Dios creó todo?
-Sí señor, -respondió el joven.

El profesor contestó,
-Si Dios creó todo, entonces Dios hizo el mal, pues el mal existe y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo.

El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito. Otro estudiante levantó su mano y dijo:
-¿Puedo hacer una pregunta, profesor?.
-Por supuesto, -respondió el profesor.

El joven se puso de pie y preguntó:
-¿Profesor, existe el frío?,
-¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?.

El muchacho respondió:

-De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. “Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor”. Y, ¿existe la oscuridad? -continuó el estudiante.

El profesor respondió:
-Por supuesto.

El estudiante contestó:
-Nuevamente se equivoca, señor, la oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente.

Finalmente, el joven preguntó al profesor:
-Señor, ¿existe el mal?.

El profesor respondió:
-Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio, vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal.

A lo que el estudiante respondió:
-El mal no existe, señor, o al menos no existe por si mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios, es, al igual que los casos anteriores un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios no creó el mal. No es como la fe o el amor, que existen como existen el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz.

Entonces el profesor, después de asentar con la cabeza, se quedó callado.

El nombre del joven era Albert Einstein.




jueves, 20 de octubre de 2011

CARTA DE UN PADRE A LOS MAESTROS


'Una siesta de doce años'


Carles Capdevila / Periodista

Educar debe de ser una cosa parecida a espabilar a los niños y frenar a los adolescentes. Justo lo contrario de lo que hacemos: no es extraño ver niños de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver algunos de catorce sin hora de volver a casa.
 
Lo hemos llamado sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al insti sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca.
 
Sorprende que haya tanta literatura médica y psicopedagógica para afrontar el embarazo, el parto y el primer año de vida, y que exista un vacío que llega hasta los libros de socorro para padres de adolescentes, esos que lucen títulos tan sugerentes como Mi hijo me pega o Mi hijo se droga . Los niños de entre dos y doce años no tienen quien les escriba.
 
Desde que abandonan el pañal (¡ya era hora!) hasta que llegan las compresas (y que duren), desde que los desenganchas del chupete hasta que te hueles que se han enganchado al tabaco, los padres hacemos una cosa fantástica: descansamos. Reponemos fuerzas del estrés de haberlos parido y enseñado a andar y nos desentendemos hasta que toca irlos a buscar de madrugada a la disco. Ahora que al fin volvemos a poder dormir, y hasta que el miedo al accidente de moto nos vuelva a desvelar, hacemos una siesta educativa de diez o doce años .
 
Alguien se estremecerá pensando que este período es precisamente el momento clave para educarlos. Tranquilo, que por algo los llevamos a la escuela. Y si llegan inmaduros a primero de ESO que nadie sufra, allá los esperan los colegas de bachillerato que nos los sobreespabilarán en un curso y medio, máximo dos. Al modelo de padres que sobreprotege a los pequeños y abandona los adolescentes nadie los podrá acusar de haber fracasado educando a sus hijos. No lo han intentado siquiera.
 
Los maestros hacen algo más que huelga o vacaciones, y la educación es bastante más que un problema.
 
Pido perdón tres veces: por colocar en un título tres palabras tan cursis y pasadas de moda, por haberlo hecho para hablar de los maestros, y, sobre todo sobre todo, porque mi idea es -lo siento mucho- hablar bien de ellos.
 
Sé que mi doble condición de padre y periodista, tan radical que sus siglas son PP, me invita a criticarlos por hacer demasiadas vacaciones (como padre) y me sugiere que hable de temas importantes, como la ley de educación (es lo mínimo que se le pide a un periodista esta semana).
 
Pero estoy harto de que la palabra más utilizada junto a escuela sea 'fracaso' y delante de educación acostumbre a aparecer siempre el concepto 'problema', y que 'maestro' suela compartir titular con 'huelga'. La escuela hace algo más que fracasar, los maestros hacen algo más que hacer huelga (y vacaciones) y la educación es bastante más que un problema. De hecho es la única solución, pero esto nos lo tenemos muy callado, por si acaso.
 
Mi proceso, íntimo y personal, ha sido el siguiente: empecé siendo padre, a partir de mis hijos aprendí a querer el hecho educativo, el trabajo de criarlos, de encarrilarlos, y, mira por donde, ahora aprecio a los maestros, mis cómplices. ¿Cómo no he de querer a una gente que se dedica a educar a mis hijos?
 
Por esto me duele que se hable mal por sistema de mis queridos maestros, que no son todos los que cobran por hacerlo, claro está, sino los que son, los que suman a la profesión las tres palabras del título, los que mientras muchos padres se los imaginan en una playa de Hawai están encerrados en alguna escuela de verano, haciendo formación, buscando herramientas nuevas, métodos más adecuados.
 
Os deseo que aprovechéis estos días para rearmaros moralmente. Porque hace falta mucha moral para ser maestro. Moral en el sentido de los valores y moral para afrontar el día a día sin sentir el aprecio y la confianza imprescindibles. Ni los de la sociedad en general, ni los de los padres que os transferimos las criaturas pero no la autoridad.
 
¿Os imagináis un país que dejara su material más sensible, las criaturas, en sus años más importantes, de los cero a los dieciséis, y con la misión más decisiva, formarlos, en manos de unas personas en quienes no confía?
 
Las leyes pasan, y las pizarras dejan de ensuciarnos los dedos de tiza para convertirse en digitales. Pero la fuerza y la influencia de un buen maestro siempre marcará la diferencia: el que es capaz de colgar la mochila de un desaliento justificado junto a las mochilas de los alumnos y, ya liberado de peso, asume de buen humor que no será recordado por lo que le toca enseñar, sino por lo que aprenderán de él.

jueves, 15 de septiembre de 2011

DISCURSO DE FEDERICO GARCÍA LORCA AL INAUGURAR LA BIBLIOTECA DE SU PUEBLO.


Medio Pan y un Libro.
Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. 

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? 

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida. 

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

miércoles, 16 de febrero de 2011

GRAMATICA DE LA FANTASIA

Aprendiendo a contar historias con Gianni Rodari


a Gramática de la fantasía para aprender el arte de contar

Gramática de la Fantasía no es un manual de escritura, no es un conjunto de recetas que enseñará al lector escribir por arte de magia, no lo  son. El libro es más bien un conjunto de relatos, de vivencias y situaciones reales e imaginadas que ayudan a prevalecer el arte de la creatividad, esa capacidad humana que  nos permite inventar historias, crear situaciones e innovar finales de tantas otras historias, una virtud inacabable de posibilidades a la hora de sentarnos a escribir.

En Gramática de la Fantasía, Gianni Rodari expone y fundamenta una nueva propuesta para la gramática infantil, una basada en la imaginación y la creatividad para que los niños creen sus propias historias y aprendan a aprovechar las posibilidades de la palabra.

Como el mismo autor lo relata en las primeras hojas,  el libro es el resultado de una cierta cantidad de conversaciones que ha ido sustentando con el fin de buscar nuevas opciones para relatar historias, especialmente para niños. El autor se anticipa diciendo que Gramática de la Fantasía no intenta ser  una nueva postura para la enseñanza en los colegios ni mucho menos una nueva teoría educativa, ni un ensayo siquiera. Sencillamente, precisa el autor, son algunas recomendaciones de cómo hacer para poder  incentivar a los más pequeños a crear historias, diversas maneras

Lo que busca el autor es sentar –entre líneas- la importancia de la imaginación para el aprendizaje, en este caso para que lo más pequeños aprendan a crear sus propias historias, a partir del uso de las palabras. Palabras que deben cobrar el mayor significado posible dentro de su contexto, y salirse del mismo mientras la posibilidad de crear lo permita. La intención es propiciar la imaginación como parte del proceso de aprendizaje y  hacerlo coincidir con la aventura de jugar, porque finalmente, todo el proceso se centra en el juego, uno para niños que   manifiesten su creatividad contando nuevas historias, unas creadas a partir de relatos ya existentes o sencillamente de experiencias o vivencias que sean  el motor inicial de una posible gran aventura para contar.

El libro se desarrolla en  44 subtítulos, cada uno de ellos es una propuesta para la imaginación, nos brinda diversas maneras de hacer a los niños desarrollar su imaginación, mediante distintos juegos que incentiven la generación de nuevas palabras, de nuevas historias. Un proceso interesante es cómo el autor va generando en cada relato una participación abierta del lector en las historias, ya sea un niño, un joven o un adulto el que lo lea, el libro tiene la licencia de ser una herramienta para acortar la distancia entre la realidad y la imaginación.

Ciertamente el libro resultaría muy útil para los maestros, aquellos encargados de incentivar la lectura y permitir el aprendizaje correcto en los niños, sin embargo es un libro que también alcanza a cautivar a quienes no tienen ningún interés en enseñar o dedicarse a los niños. El lector puede aprovechar la lectura para enriquecer  sus posibilidades a la hora de crear situaciones para escribirlas, resulta pues una magnifica referencia para quienes deseen iniciarse en la escritura.
Los mecanismos y recomendaciones que el autor brinda para desarrollar la imaginación están contextualizados en un ambiente supuesto para niños, lo cual no impide que las mismas herramientas puedan ser utilizadas como ejercicio para la práctica de la creatividad en los más adultos.


Una parte interesante en el libro se titula Los cuentos populares como materia prima, en esta sección el autor propone como una manera didáctica de enseñanza creativa a los niños, el uso de cuentos clásicos con La caperucita roja o Pinocho para iniciar unas historias. En primer lugar fundamenta el uso de las tradiciones como fuentes para relatos en la historia de la humanidad, luego desarrolla más la idea de cambiar relatos ya conocidos. Este siguiente capitulo lo inicia relatando la historia de la caperucita amarilla, ¿amarilla?, sí, amarilla y lo usa como representación de un viejo juego conocido como equivocar historias, juego en que los niños deben alterar la historia de un cuento conocido, modificando personajes, situaciones, nombres y todo lo posible que la imaginación pueda  cambiar.

Otra manera de jugar con los cuentos ya existentes, nos narra el autor, es la posibilidad de contarlos al revés, esta práctica consiste sencillamente en intercambiar roles entre los personajes, es decir, que sea el lobo quien lleva la canasta a su abuelita y la Caperucita roja quien intenta comerse al indefenso lobo, que sea el abuelo al que le crece la nariz en cada mentira que diga y Pinocho quien debe buscarlo para rescatarlo de los peligros en que se mete. Este tipo de juego despierta el interés y la capacidad del niño para crear nuevas situaciones, le enseñan al infante a variar lo que ya tantas veces a escuchado y puede cambiar  a través de su imaginación.

Otro juego interesante que plantea el autor es el de relacionar la lógica con la imaginación, ¿cómo hacerlo?, sencillo, el autor propone  la definición de personajes reales o imaginarios en las diversas historias y cuentos conocidos, cada uno de ellos con características propias, por ejemplo el hombre de vidrio, éste personaje  es reconocido en una de las tantas historias para niños, pero ¿cómo se podría desarrollar una nueva historia del mismo personaje?, pues a partir de sus propias características.
Usamos la lógica para deducir  las condiciones de un personaje, y que serán el punto de partida para generar historias o situaciones, por ejemplo, si el personaje podemos analizarlo diciendo que es de vidrio, por lo tanto transparente, por lo tanto frágil y en consecuencia de una posibilidad amplia de colores, además, puede ser lavable.

Estas cuatro características nos pueden ayudar a armar una historia interesante, y deducir muchas ideas, por ejemplo, si el personaje es de vidrio y por tanto transparente, podemos contar una historia en la que el hombre de vidrio tenía muchos inconvenientes porque la gente podía leer sus pensamientos, su mente era transparente y entonces todos en el pueblo podían saber lo que pensaba, por lo que no puede decir mentiras nunca.
Gramática de la Fantasía conserva un alma propia para el aprendizaje de contar historias para niños, es un libro basado en la imaginación  y como su propio autor Gianni Rodari lo dice, es una propuesta para intentar enriquecer el ambiente de aprendizaje de los niños.

CARTA DE UN PADRE SOCIALISTA A SU HIJO SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN (EL FRANCÉS JEAN JAURÉS)

El socialista Jean Jaurés nació en 1859 en Castres, Francia. Fue diputado por el Partido Obrero Francés en 1889, manteniéndose como parlamentario hasta 1898. Posteriormente fue elegido también en las elecciones de 1902, 1906, 1910 y 1914. Murió en 1914.
En 1904 fundó el periódico L'Humanité. En 1905 consigue unir bajo su liderazgo a los socialistas franceses, formando la Sección Francesa de la Internacional Obrera. Fue precisamente el diario L'Humanité el que publicó esta carta dirigida a su hijo que reproducimos. Este texto fue citado por Pildain en la Cortes Constituyentes de la II República española (Diario de Sesiones, 1 de marzo de 1933. La carta fue entregada a los taquígrafos de las Cortes para que en las actas después de la intervención de Pildain), y ha llegado hasta nosotros a través de Carlos Garda Andoín, coordinador nacional de «Cristianos en el PSOE», a quien se la hizo llegar Michel Santamarina, antiguo militante de la HOAC de Sestao (Bilbao).

«Querido hijo, me pides un justificante que te exima de cursar la religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te la enviaré jamás.
No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre; pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, no lo serían sin un estudio serio de la religión.
Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos, pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo seria completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?
Dejemos a un lado la política y las discusiones, y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos de los romanos, y ¿ qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen? En las letras, ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente en cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral, ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? -éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau-.
Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón; Flammarion se entrega a fantasías teológicas.
¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesar/o: la religión está Íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras. Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía, en el simple "savoir vivre", hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.
Querido hijo: convéncete de lo que te digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión; pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de consuno los hechos y el sentido común. Muchos anticatólicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad
Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad, exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación».

OBRAS SON AMORES ...

sábado, 4 de diciembre de 2010

LA TELEVISIÓN Y EL ORDENADOR DERROTAN A LOS ESTUDIOS

Los jóvenes dedican una hora y media al día a repasar, mientras que pasan una media de cuatro horas delante de una pantalla


26/11/10
EFE


Los jóvenes dedican una hora y media al día a estudiar, mientras que pasan una media de cuatro horas delante de una pantalla (consola, televisión o internet), tiempos que aumentan a mayor edad y se reducen en las más tempranas.


Son datos de una investigación sociológica para conocer los hábitos de estudio de los escolares, realizado con entrevistas a 1.000 niños de entre 8 y 16 años y a sus padres, que indica que ambos padres -en el 57% de los casos- o la madre -en el 40%-, ejercen las funciones de control, pero raramente lo hace el padre en solitario -en el 3% de las familias-.

Estudiar pierde interés al pasar de primaria a secundaria: a siete de cada diez niños de primaria les gusta estudiar, mientras que sólo cuatro de secundaria tienen una actitud positiva hacia el estudio, señala el informe encargado por la Fundación Antena 3. Por tanto, el 60% de los niños más mayores indican que no les gusta estudiar; son el 75% de los que suspenden y el 45% de los que aprueban.

Uno de cada dos estudiantes de secundaria con suspensos tienen problemas para concentrarse cuando tratan de estudiar. Sin embargo, mientras estudian, un 48% escucha música, un 45% tienen gente cerca hablando, un 35% está conectado a internet y un 25% con la televisión puesta. El informe, realizado por TNS-Demoscopia, señala que un tercio de los jóvenes no estudia en su habitación, sino en la cocina o el cuarto de estar y que esa misma proporción tiene problemas para entender las explicaciones de los profesores, sobre todo en matemáticas y ciencias.

Implicación de los padres

La ayuda de los padres a los hijos en sus estudios se reduce casi a la mitad en secundaria. Un 45% de los estudiantes de secundaria son ayudados por sus padres cuando tienen problemas en sus estudios; pero en el 52% de los que suspenden su padre no ha pasado de los estudios primarios (lo que sólo ocurre a un 20% de los alumnos que aprueban). Esta ayuda se eleva al 81% en los alumnos de primaria. Respecto a las técnicas de estudio, más de la mitad de los alumnos (55,6%) afirma que suelen aprender las cosas de memoria.

De la relación entre padres e hijos, destaca también que la aplicación de castigos es habitual al sacar malas notas (en el 55%), mientras que sólo un 25% de los padres manifiesta premiar a sus hijos cuando obtienen buenos resultados. La comunicación habitual entre padres e hijos sobre la marcha de los estudios es menor entre aquellos que suspenden (53%), que entre los que aprueban (71,2%).

A lo largo del curso, los escolares de primaria dedican poco más de una hora al día a estudiar y media hora más los estudiantes de secundaria; cuando los exámenes se acercan, el tiempo de estudio sobrepasa la hora y media y las dos horas y media en secundaria.

Delante de la pantalla, los alumnos de primaria están casi 3,5 horas (1,5 ante TV, una hora juegan a consola u ordenador y casi otra hora conectado a internet), mientras que los adolescentes emplean cerca de 4,5 horas (1 hora y 49 minutos viendo la tele; 48 minutos a la consola o el ordenador y 1 hora y 44 minutos en internet).

"Las nuevas tecnologías correctamente utilizadas aportan, pero cuando no hay control de los tiempos son un problema", ha opinado el defensor del Menor de Madrid, Arturo Canalda, quien ha defendido la necesidad de mejorar la comunicación entre padres e hijos, padres y escuelas, junto a recuperar valores como el esfuerzo y la continuidad del trabajo. Otro análisis de estos datos lo ha hecho la catedrática de psicología de la educación María José Díaz-Aguado, quien ha planteado "enseñar a respetar los límites sin caer en el autoritarismo, ni en la negligencia o pasividad que desemboque en ausencia de educación".



LAS VENTAJAS DE ESCRIBIR A MANO

Al Con Escribir Bolígrafo utilizamos Mucho Más Que El cerebro usamos CUANDO EL Teclado del Ordenador


Los "tengo ganas de verte", "te echo de menos" y, sobre todo, los "te quiero" parecen más sinceros cuando están escritos a mano, cuando al ver el papel o abrir el sobre se descubre la tinta del bolígrafo y quien lee la nota distingue la letra de la persona a la que ama. Pero el aspecto romántico no es el único beneficio de esta práctica, cada vez más en desuso. Además de contribuir a las relaciones amorosas, redactar a mano tiene ventajas para el cerebro, según apuntan recientes investigaciones. Entre otras cosas, ayuda a fijar conceptos, a aprender un nuevo idioma y a mantener la mente activa.
Gracias a imágenes de resonancia magnética, científicos de la Universidad de Indiana (EEUU) han visto que al escribir a mano se activan más regiones del cerebro y se favorece el aprendizaje de formas, símbolos y lenguas. Asimismo, según explican los autores al diario 'The Wall Street Journal', esta técnica ayuda a expresar mejor los pensamientos y las ideas. Incluso para algunos trastornos neurológicos, la habilidad en esta escritura puede servir como una herramienta de diagnóstico.
Según indica a ELMUNDO.es Virgilio Hernando Requejo, neurólogo del Hospital Madrid-Norte Sanchinarro, "la representación que tiene la mano en la corteza cerebral es enorme. Al escribir con bolígrafo utilizamos mucho más el cerebro que cuando usamos el teclado del ordenador. Si dejamos de escribir a mano durante un tiempo, está claro que las estructuras cerebrales van a cambiar".

Sin embargo, más que el cambio en el cerebro, el mayor peligro que este experto ve en las nuevas tecnologías es "el desentrenamiento de la memoria". El doctor Hernando señala que "ahora está todo en el iPhone y dispositivos similares, tenemos mucha más información en el bolsillo, pero no somos capaces ni de recordar un número de teléfono y eso es lo verdaderamente preocupante".
¿Un retroceso?
"Es bueno seguir escribiendo a mano, porque al hacerlo se piensa más lo que se está diciendo, pero el hecho de que cambiemos esta práctica tampoco quiere decir que retrocedamos", matiza este especialista. "Me recuerda a cuando los mayores nos decían que nos íbamos a atrofiar por dejar de estudiar Latín. Pues tenían razón en parte, porque es un idioma más, la base del nuestro y además con declinaciones, lo que facilita el aprendizaje de otras lenguas. Pero en realidad no ha pasado nada. Pese a todo, pese a que ya casi nadie sabe Latín, lo cierto es que ahora hay más gente que habla más de un idioma, así que lo que se ha perdido por un lado se ha ganado por otro", dice.

Lo mismo se puede aplicar a la escritura manual. "Al ir dejando de lado esta práctica se pierden algunas habilidades, evidentemente, pero se pueden ganar por otra parte", dice Hernando Requejo, que además bromea con que "la mala escritura manual de algunos médicos da más problemas que ventajas".

Los creadores de los nuevos dispositivos informáticos también son conscientes del 'encanto' que tiene la escritura manual y, por eso, han desarrollado algunas aplicaciones que la imitan, aunque sea en la pantalla. El propio presidente de EEUU, Barack Obama, fue tentado para firmar un autógrafo, haciendo su garabato, en la pantalla de un iPad. "Para los nostálgicos, no todo está perdido", reconoce el neurólogo.


elmundo.es
Isabel F. Lantigua


Tomado de:
http://www.centrodepsicologia.org/

jueves, 18 de noviembre de 2010

Carta de un hijo a todos los padres del mundo.

 
No me grites
Te respeto menos cuando lo haces. Y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo.
Trátame con amabilidad y cordialidad igual que a tus amigos
Que seamos familia, no significa que no podamos ser amigos.
Si hago algo malo, no me preguntes por qué lo hice
A veces, ni yo mismo lo sé.
No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti (aunque sea para sacarte de un apuro). Haces que pierda la fe en lo que dices y me siento mal.
Cuando te equivoques en algo, admítelo
Mejorará mi opinión de ti y me enseñarás a admitir también mis errores.
No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos
Si me haces parecer mejor que los demás, alguien va a sufrir (y si me haces parecer peor, seré yo quién sufra).
Déjame valerme por mí mismo
Si tú lo haces todo por mí, yo no podré aprender.
No me des siempre órdenes
Si en vez de ordenarme hacer algo, me lo pidieras, lo haría más rápido y más a gusto.
No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer
Decide y mantén esa posición.
Cumple las promesas, buenas o malas
Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es un castigo.
Trata de comprenderme y ayudarme
Cuando te cuente un problema no me digas: "eso no tiene importancia..." porque para mí sí la tiene.
No me digas que haga algo que tú no haces
Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.
No me des todo lo que te pido
A veces, sólo pido para ver cuánto puedo recibir.
Quiéreme y dímelo
A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.

martes, 16 de noviembre de 2010

LOS PROBLEMAS DE UNA SEXUALIZACIÓN TEMPRANA


   
Fuente: “La Vanguardia”, julio 2010
Autora: Xaro Sánchez, Psiquiatra Infantil del Hospital de Mataró (Barcelona).



En el año 2007, el Grupo de Expertos sobre la Sexualización de las Niñas y las Jóvenes de la Asociación Americana de Psicología de los EE.UU. lanzaron un inquietante informe que alarmaba de una sexualización creciente con importantes efectos negativos. Nada ha cambiado, todo lo contrario, el fenómeno sigue exponencialmente aumentando. Se considera sexualización cuando: 1) el valor de una persona se calibra en función del atractivo y potencial sexual, excluyendo todo lo demás; 2) ese atractivo está ligado únicamente al aspecto físico y es sinónimo de sexy; 3) se otorga a alguien la función de "objeto sexual" desconsiderándola como persona independiente y capaz de tomar decisiones; y 4) se impone un uso sexual inapropiado, hecho especialmente grave en los menores de edad.

Todo el mundo puede ser sexualizado, pero cuando son los menores los imbuidos a una sexualidad adulta y hasta convencidos de que el principal objetivo en la vida es desarrollar una imagen y una conducta con altas dosis de sexualidad, se está "maltratando" su desarrollo e instruyendo falsamente sobre una libertad de decisión todavía incipiente y una falta de la información sexual adecuada.

Las fuentes de sexualización actual provienen prácticamente de todas partes, especialmente de los medios de comunicación. De todos sin excepción: televisión, vídeoclips, letras de las canciones, películas, series, revistas, publicidad, deporte, vídeojuegos, internet, personajes de moda, etc. Pero también de los padres, la escuela, los amigos, la moda o los juguetes. Todos sexualizan a la mujer, principal género objetivo, aunque los niños tampoco se libran. Y una vez iniciada, la autosexualización sigue moldeando la autoimagen que se forman de sí mismas las niñas, las prepúberes y las adolescentes. A nadie debe sorprenderle que el interés por los estudios decaiga o que la salud mental se vea afectada. Triunfo social deviene igual a ser físicamente muy sexys y comportarse como tal.

En una carta reciente que he recibido del escritor Rafael Sánchez Ferlosio, sensible desde hace años a este tema, me comentaba que en Castilla y León existe incluso el término menoreros para hacer referencia a los "perseguidores de menores", individuos que buscan introducir a los niños y jóvenes en una sexualidad anómala cada vez más precozmente. Y se sorprendía, con razón, de que ningún sector de la sociedad reparase en ese fenómeno y lo desaprobara con contundencia. ¿La asunción de que el atractivo físico y el "disfraz" de sexualidad a llevar por todas partes es tan grande que nadie se da cuenta?

Las consecuencias de la sexualización son siempre dañinas e influyentes sobre la vida de las chicas y por extensión, de todas las mujeres. Y por si fuera poco, cada vez antes y con menor edad reciben esa influencia. Estos días de vacaciones he estado con mis hijos mirando a ratos la televisión. Les he pedido que me dijeran qué series o dibujos animados miran o ven y comentan con sus amigos. Sabía que había algunos programas, series sobre todo, con altas dosis de "sexualización precoz" como Hannah Montana. Pero lo que no sabía era que prácticamente todas, incluso las dirigidas a niños pequeños, contenían diálogos e imágenes que destacaban la importancia del atractivo físico y la presexualidad con todo lo que lleva asociado (lujo, belleza, descrédito a quien no los tiene, amores precoces, etc.) como aspectos primordiales de los guiones. La verdad es que he quedado "afectada" de tal magnitud de "porquería televisiva" adolescente.

La salud mental (trastornos alimentarios, de personalidad, de autoimagen, ansiedad y depresión, etc.) y física, el desarrollo de una sexualidad sana y realista, y las actitudes y creencias sobre la feminidad y el sexo, acaban convergiendo en que el valor de una mujer está vinculado a su atractivo físico. Ante la "auto-objetificación sexual" difícilmente acceden otros intereses. Pensar sobre el propio cuerpo y compararse continuamente con los ideales sexuales culturalmente establecidos disminuye el rendimiento intelectual y distorsiona claramente las motivaciones y los procesos emocionales.

El efecto dañino de la sexualización en la mujer joven se prolonga en la etapa adulta y se extiende a los chicos, a los hombres adultos y a toda la sociedad. El hombre puede creer que sólo es una buena pareja aquella que cumple con los estereotipos sexuales "aceptados". La mujer adulta puede pasarse la vida intentando parecer siempre joven y sufriendo por ello. Y en las sociedades sexualizadas aumenta el sexismo, disminuye el interés de las mujeres por profesiones científicas, de ingeniería o tecnología y aumentan las conductas de violencia sexual y la demanda de pornografía infantil.

Las alarmas y recomendaciones del informe comentado al inicio provienen de expertos sin intención moralista, religiosa o feminista. No comportan retroceder en la libertad sexual ni en su información, sino todo lo contrario, tratan de insistir en aquello que es fuente de seguros problemas. Además esa "sexualización precoz" no facilita el disfrutar del sexo posteriormente de manera sana y libre. Querer ser muy sexy no va asociado con una buena práctica sexual ni con una libertad para ejercerla sanamente y con madurez.

Hay estrategias para minimizar la influencia de los medios sobre la sexualidad insana pero la sociedad debe querer imponerlas y proponerse abandonar ganar dinero a través de ellas. ¿Quiere?


jueves, 11 de noviembre de 2010

EDUCAR para la RESPONSABILIDAD. Por Bernabé Tierno, Psicólogo, Pedagogo, escritor


Muchos jóvenes me preguntan que cuándo son adultos y maduros psicológicamente y mi respuesta es siempre la misma: Cuando seas capaz de hacer lo que debes, lo que verdaderamente te conviene en lugar de lo que te apetece, y demuestres ser responsable de tus actos y de tu vida; entonces has llegado a ese mínimo de madurez...

Por Bernabé Tierno, Psicólogo, Pedagogo, escritor

Muchos jóvenes me preguntan que cuándo son adultos y maduros psicológicamente y mi respuesta es siempre la misma: Cuando seas capaz de hacer lo que debes, lo que verdaderamente te conviene en lugar de lo que te apetece, y demuestres ser responsable de tus actos y de tu vida; entonces has llegado a ese mínimo de madurez.

¿Cómo educar a los hijos para que sean responsables de su vida y de sus actos? Los discursos y sermones sirven de poco. Hay que exigirles que tomen decisiones firmes y bien pensadas cada día, que recaben información sobre las opciones que se les presentan y sobre las consecuencias, positivas o negativas, que seguirán a cada opción y, después, decidan.


Deben aprender, desde niños, a adquirir compromisos personales y a llevarlos a cabo aunque el esfuerzo sea importante. La educación para la responsabilidad corre paralela con la educación para la libertad interior de acción. Además, los padres que pretenden fomentar la responsabilidad en sus hijos deben seguir el esquema de actuación que se sigue:

1. Puesto que el niño nace sin saber lo que es bueno o malo, serán los padres los que se lo indiquen al principio hasta que, con el tiempo, el mismo niño sepa distinguir lo bueno de lo malo. En consecuencia, no hay más remedio que establecer unas normas y unos límites que le indiquen al niño lo que debe hacer en cada momento. Esto le da seguridad y tranquilidad. De no obrar así, el niño será malcriado, caprichoso y débil.

2. Según la edad y capacidad del niño, hay que darle ciertas responsabilidades en las tareas del hogar.

3. No darle normas contradictorias. La coherencia educativa y el acuerdo entre los padres es fundamental para educarles en la responsabilidad.

4. Predicar con el ejemplo. Los padres responsables y que cumplen lo que prometen tienen autoridad moral.

5. Recompensar la responsabilidad, el esfuerzo y el autocontrol. Que el hacerse cargo de sí mismos les reporte a los hijos beneficios y, al contrario, el ser irresponsables no les reporte nada positivo.

6. A medida que los hijos demuestran que saben ser responsables y utilizar bien su libertad, premiarles con más confianza y libertad. 



lunes, 8 de noviembre de 2010

¿QUIÉN ES EMILIO CALATAYUD?

LIBRO: MIS SENTENCIAS EJEMPLARES
EMILIO CALATAYUD Y CARLOS MORÁN
EDITORIAL: LA ESFERA DE LOS LIBROS


El juez Emilio Calatayud se ha convertido en un referencia por sus resoluciones y su sentido común. Es te libro se recogen unas memorias vitales y judiciales. El libro incluye una autobiografía y un amplio repaso, en primera persona, a las decenas de sentencias que ha dictado, unas resoluciones que se caracterizan por no dejar indiferente a nadie. Así, Calatayud ha 'condenado' a niños a aprender a leer, a ser buenos padres y madres o a dibujar un tebeo. Recogemos algunos pensamientos y la págína donde aparecen:

164. El mito de Pigmalión. Resume muy bien lo que persigue la Justicia de menores: enderezar lo que se ha torcido, educar y reeducar, que por cierto, también es algo con lo que sueñan los padres que quieren ser dignos de tal nombre.
176. … el internamiento terapéutico en todas las modalidades… los correccionales para enfermos psiquiátricos… Según los expertos, el creciente consumo de cocaína y el policonsumo de drogas entre los jóvenes van a desembocar en una epidemia de patologías mentales.
181. ¿Qué pasa en las cabezas adolescentes? ¿Cómo se puede llegar tan lejos? ¿Por qué prefieren montar un espectáculo y generar alarma antes que admitir que simplemente se les ha pasado la hora?
No existen respuestas mágicas. Yo, al menos, no las tengo, pero lo que está claro es que los padres tenemos que generar confianza.
187. … hemos observado un preocupante incremento en el número de chicos que entran en el territorio del Código Penal después de empaparse en el alcohol…. El botellón es aceleración y descontrol.
190. Los alcohólicos que además no tienen reparos en echarse a la carretera visitan la unidad de agudos que sufren lesiones medulares y participan en las charlas… Además, los condenados deben escribir una redacción. Esta terapia de choque funciona.
En mi opinión, el problema del consumo de alcohol entre la juventud ha de ser tratado con el mismo o más rigor que el tabaquismo. Es una droga autorizada con la que la sociedad es excesivamente permisiva.
… no se necesitan más normas. Lo que se ha de procurar es que se cumplan las que existen.
193. ludopatía
195. Pero no todo lo malo ocurre en la calle. La escuela también puede ser una emboscada.
197. El bullying
198. El mejor abono para el acoso en las aulas es el silencio. Tenemos que poner coto a este fenómeno. Y en todas sus expresiones.
202. los centros educativos pueden caer en la tentación de intentar ocultar el preocupante fenómeno del matonismo en las aulas, una actitud que ni ayuda a solucionar el problema ni es tolerable.
En mi opinión, los responsables de los colegios han de tener muy claro que cuando se produce un delito debe intervenir la justicia (amenazas, coacciones…)
… Como norma general, no soy partidario de expulsar al matón, sino de rehabilitarlo en el propio colegio.
… Lo ideal es que el acosador no sea expulsado. Si hay que apartarlo del resto de sus compañeros, se le aparta, pero es preciso trabajar con él en el propio colegio. Las medidas que se le impongan tras ser juzgados, deben estar relacionadas con su centro escolar. Eso es muy importante. La violencia no es un juego. Tampoco un deporte.
207. Violencia en el deporte. El cumplimiento de una sentencia educativa es más efectivo que cualquier comité antiviolencia. Nuestra experiencia lo demuestra.
208. Para nosotros es fundamental no estigmatizar a los chavales. Es la garantía de que saldrán adelante, de que no se quedarán anclados en un episodio desafortunado de sus vidas. Un desliz no puede convertirse en una cadena perpetua. Y menos aún cuando se trata de niños.
219. Un delincuente infantil o juvenil es un fracaso social. Los niños y adolescentes siempre son víctimas. Aunque lo sean de ellos mismos. Si entendemos que la culpa es colectiva, habremos hecho la mitad del camino para recuperar a un chaval que ha cometido una infracción.
228…. Acusados y culpables, sí, pero también víctimas.
234. Los peores delitos son los que no podemos explicarnos… la certeza de que existe el mal por el mal, gratuito, sin paliativos… Yo he aprendido que ese mal en estado puro también puede anidar en los menores.
256. El tirano adolescente apenas habla: sólo sabe comunicarse mediante la violencia. Es el punto de no retorno. Hay que actuar y rápido. No es algo pasajero ni hormonal. No es la edad del pavo. Supone un desgarro difícil de imaginar, pero no hay más salida que denunciar y poner a nuestro hijo a disposición de la Justicia. Es un paso que nadie querría dar nunca, pero no hacerlo sólo complica las cosas y retrasa la solución.
… para las madres supone “traicionar” a su hijo y admitir un sangrante fracaso. Por muy desesperado que estén, se resisten a toda costa a actuar. Son los padres los que finalmente asumen esa peliaguda decisión.
… El chaval maltratador se aprovecha de ese enganche emocional y chantajea a la madre.
257. Nuestra experiencia también nos dice que si el hijo tirano no es biológico, el drama es mayor si cabe. Porque detrás de una adopción hay mucho amor.
Es necesario imponer límites y castigos, porque el tiempo del diálogo ya pasó.
273. Centro Tierras de Oria (Almería).
La institución tiene un programa de rehabilitación para menores condenados por homicidio que incluye una terapia de choque impactante, demoledora. Con un médico especialista en neurocirugía de la zona, se someten a sesiones de diapositivas que detallan los destrozos de las balas… viajan al cementerio.
Los internos acusados de agresiones sexuales acuden a reuniones con mujeres que han sido víctimas de malos tratos.
Son obligaciones innegociables levantarse a las ocho de la mañana, hacer la cama, limpiar la habitación, asistir a clases, practicar mucho deporte, comer, una hora de siesta, talleres, cena y a dormir. Disciplina férrea y poco tiempo libre.
304. “El humor es saber sorprenderse de lo cotidiano” y también “es un salvavidas que nos ayuda a flotar en el río de la vida”.


APÉNDICE

Siempre digo que yo no hablo en nombre de los jueces ni en nombre de los jueces de Menores. Mis opiniones son discutibles y mis sentencias son apelables. Por lo tanto, estoy abierto al coloquio y al diálogo. Pero creo que hay que llamar a las cosas por su nombre y en este país se habla poco claro, sobre todo cuando hablamos de menores. Después de la aprobación de la Constitución y después de la Ley de 1996, en España se es menor de edad hasta los dieciocho años. Es decir, que si un chaval quiere vivir como mayor de edad tiene dos posibilidades: esperar a cumplir los dieciocho años, o cuando tenga dieciséis, ir con sus padres al juzgado de Primera Instancia más cercano y emanciparse, lo que le comportará ciertos beneficios que conlleva la mayoría de edad. Si no es así, se es menor de edad hasta los dieciocho años. Para lo bueno y para lo malo.
¿Qué ha pasado con la Constitución, el Estado democrático de Derecho, las leyes posteriores y la Ley de 1996? Pues que damos a nuestros menores muchos derechos. Derechos, derechos y venga derechos. Incluso celebramos el Día de los Derechos del Niño, el 20-N. Y, para colmo, primero derogamos “socialmente” y después formal y definitivamente el artículo 154 del Código Civil. Nunca nos interesó transmitir su contenido a sus destinatarios: nuestros hijos.
El artículo 154 del Código Civil decía en su antigua redacción:
“Los hijos no emancipados están bajo la potestad del padre y de la madre. La patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos de acuerdo con su personalidad y comprende los siguientes deberes y facultades de los padres: velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una información integral, representarlos y administrar sus bienes, y los padres podrán, en el ejercicio de su potestad, recabar el auxilio de la autoridad y podrán también corregir razonable y moderadamente a los hijos”.
Pero ¿cómo se podía corregir razonable y moderadamente a un hijo si resulta que decía: “No me toques que te denuncio, no me mires que te denuncio, no entres en mi cuarto, no escuches mis conversaciones telefónicas, no me registres las cartas, no busques el disco duro de mi ordenador?
La actual redacción pone las cosas aún más difíciles. Desaparece lo de “corregir razonable y moderadamente”, que, de todas formas, nadie sabía cómo aplicar sin arriesgarse a ser denunciado, y el primer párrafo queda de la siguiente forma: “Los hijos no emancipados están bajo la potestad del padre y de la madre. La patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos de acuerdo con su personalidad y con respeto a su integridad física y psicológica…”. ¿Y eso cómo se hace? Si prohíbo a mi hijo que salga una noche con su novia, ¿estoy dañando su integridad psicológica y creándole un trauma? ¿Cómo podemos decir que no? A mí no me extraña nada que a los padres les asalten las dudas.
Yo, en mi casa, lo tengo muy claro. Tengo dos hijos: uno que ha pasado los veinte años (siempre digo que ya está saliendo de la edad del riesgo social) y una chica de quince años (que está entrando en la edad de riesgo social). Pero ocurre que soy el juez de Menores de mi pueblo, que estoy felizmente casado con mi mujer después de veinticinco años –acabo de celebrar las bodas de plata-, tengo un buen sueldo, mejorable, pero un buen sueldo, buena situación y tal … Y tengo problemas con mi hijo de veinte años y voy a tener más problemas con mi niña de quince años. Pero no los mismo problemas que pueda tener una persona que desconozca el contenido del artículo 154 del Código Penal (…)
Derechos, derechos, derechos. Eso está muy bien, pero es que también se ha derogado “socialmente” el artículo 155 del Código Penal. De hecho, aunque no de derecho, no existe el 155, y el 155 establece lo siguiente:  “Los hijos deben obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad y respetarles siempre”. Eso lo dice el Código Civil, no lo digo yo. Y segundo: los hijos deben contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella; luego pertenecer a una familia no es jauja. Tienes tus derechos y tienes tus deberes.
¿Qué ha pasado? Que hemos evolucionado mucho en muy poco espacio de tiempo. Hemos pasado del Estado preconstitucional al Estado democrático de Derecho, que parece que existe desde hace mucho tiempo, pero treinta o cuarenta años en la historia de una sociedad no es nada. Hemos pasado del padre autoritario, del padre preconstitucional, al a corriente psicológica-sociológica-evolutiva del comportamiento, según la cual hay que dialogar, hay que argumentar y hay que razonar con nuestros hijos. Y como en este país no tenemos término medio, pasamos del padre autoritario a convertirnos en colegas de los hijos. Yo no soy colega de mi hijo. Ni soy su amigo. Soy su padre y punto. Porque, además, si yo soy amigo de mi hijo, pues dejo a mi hijo huérfano. Eso está claro, luego yo soy su padre.
Siempre pongo el mismo ejemplo, que es un poco caricaturesco. Un padre preconstitucional espera a que su hijo de trece años se coma un plato de sopa. “Niño, cómete la sopa”. El chaval dice que no y el padre, pescozón al canto. Y si no se come la sopa, se merienda la sopa, y si no se merienda la sopa, se cena la sopa, pero a las diez de la noche la sopa está tomada.
Ahora el padre postconstitucional. Normalmente es de clase media alta, conoce las corrientes psicológicas-sociológicas-evolutivas del comportamiento y empieza a aplicar con la sopa todas estas tendencias psicoeducativas. “Niño, ponte a comer la sopa”. El chico se niega. “Mira niño, yo creo que te debes comer la sopa. Porque si no te comes la sopa, podríamos entrar en un período de anorexia perjudicial para tu salud. Creo que debes comer la sopa. No obstante, tú decides”. Claro, no se come la sopa. Ni se merienda la sopa ni se cena la sopa. Entre otras cosas, porque a las dos y media de la tarde el padre coge la sopa, la tira al cubo de la basura y le hace dos filetes con patatas.
Yo tengo cincuenta años. Somos la generación perdida. Hemos sido los esclavos de nuestros padres y ahora somos los esclavos de nuestros hijos. En la escuela ocurre lo mismo. Hemos pasado del don José, todos en pie, prietas las filas, recias y marciales y dos o tres cosas más, a José, a Pepe o a Pepillo. Somos todos iguales y el maestro ya no es maestro, ahora es profesor del Conocimiento del Medio e imparte clases de una hora que duran cuarenta y cinco minutos. Da clase al que tiene interés. Y encima hemos metido la carga de la prueba, porque cuando yo llegaba a mi casa y le decía a mi padre: “Me ha pegado el maestro”, mi padre, automáticamente, me propinaba una torta y decía: “Algo habrás hecho”.
Ahora llega tu hijo y te dice: “Me han expulsado de clase”. Automáticamente también, montas en cólera, coges de la mano a tu hijo y vas a la busca y captura del profesor que ha tenido la osadía de expulsar al niño de clase. Y si encima está en Andalucía y al profesor de Música le da por enseñar el himno de Andalucía al chico, el padre le mete una querella en el juzgado y el profesor puede acabar hasta detenido. Hemos perdido los papeles.
La Ley de Protección de Menores nos dice que cualquier persona o autoridad que tenga conocimiento de que un menor no está escolarizado o no asiste al centro escolar de forma habitual sin justificación durante el período obligatorio deberá ponerlo en conocimiento de las autoridades públicas competentes, que adoptarán las medidas necesarias para su escolarización. Yo, cuando llega al juzgado un chaval con el perfil de delincuente… porque llegan muchos que cometen delitos, pero que no son delincuentes… siempre hay algo en la casa…. Y también está el 80% de fracaso escolar. Si nosotros arreglamos parte de esos problemas de la casa y el fracaso escolar, estamos solucionando muchísimo la delincuencia juvenil en este país.
(…) hemos perdido el norte. Resulta que a ti te pillan en Granada cogiendo manzanilla y te caen dos años de prisión. Y si te sorprenden en las Lagunas de Ruidera cogiendo cangrejos de río también te caen dos años de cárcel. Porque en ambos casos habrías cometido un delito contra la flora y la fauna.
Ahora, te descubren fomentando que tu hijo no vaya al colegio y nos ponemos a discutir si estamos ante un ilícito penal, un ilícito administrativo o un ilícito civil. Vamos a discutir. Total, que el niño se nos hace doctor honoris causa o lo contrario y todavía no sabemos qué responsabilidad tiene el que infringió la obligación de no llevarle al colegio cuando era un niño.(…) Que me parece muy bien proteger a los cangrejos y a la manzanilla de Sierra Nevada, pero que están ahí los niños. Y que la escuela está para algo. Y que es obligatoria. Hemos perdido el norte.
(…) Como norma general, es fundamental no expulsar a un niño del colegio. El chico podrá ser apartado del aula, pero no puede ser apartado del colegio. Esos equipos profesionales deberán trabajar con ese alumno en horario escolar. No lo saquemos del colegio.
(…) También es fundamental que trabajemos coordinados la sanidad, los servicios sociales, el sistema educativo y la justicia.
(…) Una de las experiencias más bonitas que he tenido –ahora está suspendida por causas ajenas a mi voluntad- es que todos los centros escolares de Granada pasan por mi juzgado a ver los juicios con otros menores como ellos. Estoy absolutamente convencido de que los chavales tienen derecho a saber de su Justicia, a conocer cómo funciona su Justicia. Los niños tienen todo el derecho a observar las consecuencias de sus actos.(…) Después, esto lo sigo haciendo, recorría los distintos colegios y completaba lo que habían visto y escuchado en la sesión de juicios con charlas a los propios chavales y también a las asociaciones de padres de alumnos.
(…) Los centros escolares tienen que resolver determinados conflictos… Los profesionales deberán distinguir cuándo estamos ante un tema de niños y cuándo estamos ante un ilícito penal.
(…) Vamos a trabajar hombro con hombro Vamos a buscar juntos una serie de fórmulas de actuar que sean contundentes y rápidas, que nosotros, los jueces y fiscales de Menores, conozcamos lo que sucede en los centros escolares, sobre todo aquellos hechos que, por su gravedad y magnitud, ya no sean competencia del centro escolar, sino de la Justicia. Vamos a poner todo de nuestra parte para conocernos y actuar con transparencia. Además, y es algo absolutamente fundamental, los padres tienen que apoyar a los centros escolares.
Propongo para ir terminando algunas posibles soluciones que yo veo. Los padres que sean padres. Está muy claro: los padres deben ejercer de padres. Quizá no estaría de más volver a las escuelas de padres. Sería bueno, porque yo estudié para ser juez pero no he estudiado para ser padre. Hoy en día es muy complicado tener un hijo. Como se dice normalmente: la paternidad te da muchas satisfacciones, pero también es un sinvivir. Hoy en día tienes un niño y es no vivir. Siempre digo lo mismo: niños pequeños es igual a problemas pequeños, niños grandes, igual a problemas grandes, problemas más grandes… En resumen, que no te quitas el peso de encima hasta que te mueres. Eso sí, también dan muchas satisfacciones.
(…) El legislador debe ser coherente: que no proteja más a los cangrejos de río qu a los niños. Ha de ofrecer normas coherentes y no contribuir a la canalización, porque eso nos está generando muchos, muchos problemas. Hoy parece que todo vale. Yo veo a mi niña, que tiene quince años, y el Código Penal todavía permite que con trece una joven pueda mantener relaciones sexuales, pueda consentir tener relaciones sexuales con esa edad. Todo vale. Y como los niños no admiten un no por respuesta, resulta que se están incrementando los delitos de abuso sexual.
Y encima se les da la píldora del día después. Criaturas de trece o catorce años tienen acceso a la píldora postcoital porque lo dicen una ley y un decreto que regulan no se qué del menor maduro. Es un médico el que tiene que decir quién es menor maduro, y ocurre que los médicos no saben qué pruebas son necesarias para determinar si un chaval es maduro o no… Total, que se las dan a todos aunque ni siquiera tengan los catorce o los quince años. Sin ningún control. Como todo vale, pues todo vale. Un poco de coherencia.: si son menores, son menores; si son mayores, son mayores. Yo pregunto: ¿una niña de trece años tiene la madurez suficiente para consentir mantener relaciones sexuales?
Es que hemos perdido el norte. Ahí está también el botellón. Coherencia y sentido común, que a veces hay que decir que no. Lo que sucede es que tenemos un complejo muy gordo de joven democracia. Da la impresión de que nos da miedo decir “hasta aquí hemos llegado”. Parece que tememos que nos digan que queremos volver a tiempos pasados. En mi opinión, llevamos ya unos cuantos años de democracia para poder distinguir si estamos ante un no de protección o ante un no autoritario. A lo mejor es que es ahí donde está el problema: que no estamos todavía educados, por lo menos mi generación en la democracia.
Y hace falta mucho compromiso social. Aquí estamos pringados todos. Se pueden hacer muchas cosas. No es necesario que nos paremos a esperar a que lleguen no sé cuántos informes y no sé cuántas estadísticas… y tantas historias. Porque entre que se hacen y no se hacen… Y además puede pasar que no se pongan de acuerdo en los resultados ni los encargados de evaluar las estadísticas. Si esperamos, ¿qué hacemos? Nada. (…)
“Primero se llevaron a los negros, pero a mí no me importó porque yo no lo era. Enseguida se llevaron a los judíos, pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era. Después detuvieron a los curas, pero como yo no soy religioso, tampoco me importó. Luego apresaron a unos comunistas, pero como yo no soy comunista tampoco me importó. Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde.”